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Shenzhen, el pueblo que se convirtió en la capital de los smartphones

Shenzhen es una de las ciudades clave en el mundo del smartphone. La mayoría de fábricas, proveedores y medios vitales en esta industria se encuentran allí, al sur de la provincia de Cantón, en China. Su importancia se debe principalmente a hechos históricos. En la China comunista no se permitía el libre comercio, pero se decidió probar en cuatro ciudades, y una de las elegidas fue Shenzhen. No fue una decisión aleatoria, Shenzhen se encontraba en una ubicación idónea para este proyecto. Su ubicación favorece el comercio marítimo y se sitúa en una posición cercana a Hong Kong.

Shenzhen ha evolucionado drásticamente en los últimos 20 años, convirtiéndose en la capital de la pequeña electrónica de consumo. En el año 2000, se inició el boom del mp3 con su fabricación masiva, favoreciendo el desarrollo de la ciudad. Años más tarde la producción se movió a los mp4, que permitían la reproducción de vídeo y contaban con pantallas a color. El siguiente salto se dio hacia los dvd, luego a los ebooks, tablets y por último smartphones. Es por esto que no es raro que fábricas actuales de móviles antes hayan fabricado mp3 o DVDs, pues la producción da saltos evolutivos en base a la demanda del momento. Lo mismo ocurrirá en el futuro, por lo que es posible que en cinco años la mayoría de fábricas en este sector produzcan smartwatches u otros gadgets que dicten el mercado.

Pero, ¿por qué encontramos todo en Shenzhen? Pongamos un ejemplo extrapolando el caso al sector financiero. ¿Cuáles son los dos núcleos de la industria financiera? Nueva York y Londres. ¿Por qué resultan efectivos? Por su situación, encontramos reunidas a las figuras principales del sector. Auditores, contables, abogados, bancos... Esto genera una industria de fácil comunicación que la hace efectiva. Pues bien, en la industria del móvil ocurre algo parecido, en Shenzhen encontraremos reunidas fábricas que se encargan de elaborar pantallas, otras de pegarlas, fábricas de desarrollo, de cámaras, altavoces, cables y tornillos… Si como marca necesitas testear la antena de tu móvil porque has hecho cambios, o si necesitas un tornillo especifico, a dos puertas encuentras la fábrica a la que acudir.

De ahí la importancia de Shenzhen, se ha convertido en una ciudad de referencia donde encontraremos oficinas incluso de firmas como MediaTek o Qualcomm. Es un núcleo en el que se reducen los costes de transporte y se mejora la productividad, siendo capaz de suministrar productos al resto del mundo. No obstante, comienzan a verse cambios. La persona situada más abajo en la estructura laboral de las fábricas, aquella que se encuentra en la línea de producción, tiene un salario de 2000 yuanes, unos 350 euros. Esta cifra nos puede parecer ya de por sí insólita comparado con lo que estamos acostumbrados a ver en países europeos. Pero, si la comparamos con los sueldos del 2006, donde veíamos salarios de 600 yuanes (unos 60 euros al cambio en su día) podemos apreciar una diferencia más que evidente. El coste de la hormiga más pequeña en la cadena es casi 4 veces mayor.

En el otro eslabón de esta cadena, un ingeniero de telecomunicaciones gana actualmente entre 12.000 y 15.000 yuanes, traducido a euros hablamos de cifras entre 1600-2100. De igual modo, el contraste con hace unos años nos deja perplejos, en 2006 cobraban entre 3000 y 4000 yuanes (unos 300-400 euros). Esta diferencia tan acusada se traduce en un incremento muy grande en los costes de producción. Influyen factores políticos y sociales, de hecho, vivir en Shenzhen es más caro que vivir en Madrid (la vivienda media de dos habitaciones se encuentra en torno a los 400.000 euros ahora mismo). Todo ello se refleja en los cambios que se están produciendo en el sector. Se empieza a ver como muchas fábricas se mueven a zonas inferiores de China, como la provincia de Hunan, o en su defecto a países como Bangladésh o Pakistán. En los cuales los costes de producción se encuentran todavía al nivel de Shenzhen en 2006.

Con todo ello, concluimos que, si en Shenzhen el trabajador más modesto ha pasado de ganar 60 euros a 350, dentro de poco los sueldos irán subiendo hasta los 400-500 euros. Acercándose a los salarios de Europa y América, incluso puede que fabricar en Europa acabe resultando más barato. Será en ese punto cuando la industria se plantee… ¿por qué no fabricar en Europa?

¿Te imaginas el cambio de foco de la producción mundial de smartphones de China a Europa? Puedes consultarnos tus dudas en info@weimeimobile.com