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El cable USB

El cable USB es hoy el estándar para transferencia de archivos y carga de batería de muchos dispositivos. Incluso cables de otras marcas que usan otro tipo de conexión para estas funciones, usan en uno de sus extremos alguna forma de USB.

Con el tiempo, el USB ha ido evolucionando, mejorando cada vez más en términos de energía capaz de enviar, y la velocidad de transferencia de archivos. Así pasamos del USB, al USB 2.0, al USB 3.0 y ahora al USB 3.1.

 

 

Ésta es la conexión que solemos utilizar en ordenadores y en los cargadores. Así empezó el USB y sobre esa misma conexión siguen funcionando los estándares que hemos mencionado antes.

La necesidad de reducir las conexiones en los dispositivos portátiles pequeños, como los reproductores de MP3 o los primeros smartphones, dio lugar a la conexión Mini USB:

 

Esta conexión sólo permitía USB 2.0, y aunque se encuentra en proceso de desaparición, se sigue utilizando para ciertos dispositivos Bluetooth y algunos móviles de muy baja gama. 

El primer salto cualitativo llegó con el Micro USB, que ofrecía una conexión aún más fina y una capacidad de voltaje superior, proporcionando una velocidad de carga un poco más rápida.

 

También suponía el salto a la conexión USB 3.0 e incluso en algunos casos 3.1, y ahora mismo es el tipo de conexión más utilizada.

No obstante, el avance no se puede detener, y uno de los problemas que presentaban las conexiones anteriores es que la forma de conectar siempre forzaba una posición concreta, por lo que se buscaba un conector universal que además facilitara la conexión al dispositivo.

 

Así nació el USB Tipo-C, cuyo puerto permite la conexión tanto en una posición como la contraria. Además permite velocidades de transferencia mayores y la carga rápida.

Los cables USB son de uso tan frecuente que suelen ser la parte que más sufre de nuestros accesorios, ya que los conectamos y desconectamos frecuentemente, a veces incluso sufren tirones porque están conectados durante una carga. Por eso también os dejamos tres sencillas recomendaciones para aprovechar al máximo la vida útil de vuestros cables USB, sean del tipo que sean.

  1. Lo primero es no tirar nunca directamente del cable cuando estén conectados al dispositivo o al cargador ya que esto daña la unión entre los filamentos internos y las cabezas. Los cables USB están pensados para que se tire desde la cabeza de la conexión en los extremos.
  2. En la misma línea que el anterior, se debe tirar en línea recta aunque ofrezca algo de resistencia, no de forma lateral ni meneándolo hacia los lados, ya que el forzar el movimiento puede dañar tanto el cable como el puerto de carga de tu dispositivo bluetooth, móvil, etc.
  3. No fuerces tampoco la entrada. Un cable USB debe encajar fácilmente en el puerto. Si al conectarlo muestra resistencia, antes de forzarlo dando por hecho que lo estamos conectando bien, es mucho más prudente y seguro, echar un vistazo y colocar el conector con cuidado fijándonos bien en la posición.