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La nueva revolución del smartphone. Fin

Ha sido un largo viaje analizando una innovación de la telefonía móvil que puede ser el siguiente salto. Vimos el primer intento de Microsoft que acabó con el abandono de la telefonía móvil, repasamos la actual incursión de Samsung que, a menos que cambie mucho, parece que tampoco va a cuajar, y nos queda por ver qué tiene que decir la última empresa interesada en esto con capacidad para llevar la idea a cabo.

Como dije desde el principio, en mi opinión, el problema es la ejecución. Por lo que, viendo los errores y carencias de los intentos anteriores, si queremos que nuestro “Dock” triunfe parece que necesitamos:

1. Una gran base de usuarios de teléfonos potencialmente compatibles.

2. Teléfonos capaces de ejecutar aplicaciones de escritorio.

3. Un sistema operativo versátil que integre un modo portátil y un modo de escritorio.

4. Que el “Dock” no sea exclusivo para un único modelo de terminal.

6. Un gran apoyo de marketing en cantidad y calidad.

7. Un poder adquisitivo medio-alto en sus usuarios.

Si tomamos estos factores en cuenta y pensamos en una empresa grande que reúna todos estos ingredientes me viene a la boca un sabor dulce y ácido, así como de… Manzana. Como muchos de vosotros ya os habríais imaginado, los siguientes en probar suerte con esta idea serán, casi con total seguridad, Apple.

Recientemente se han conocido nuevas patentes que los de Cupertino han registrado. En particular, es notorio un concepto de carcasa de ordenador portátil, donde el iPhone se insertaría donde se encontraría el Trackpad, actuando como tal, a la vez que envía energía e imagen a la pantalla y al teclado integrado.

 

Es el mismo concepto, pero aplicado a un ordenador portátil, en lugar de a un ordenador de sobremesa.

Viéndolo, es razonable pensar que un dispositivo estilo Dock tampoco está fuera de la mesa, más bien todo lo contrario, ya que los de la manzana son expertos en desarrollar periféricos y accesorios. A esto hay que sumar además el apoyo de compañías desarrolladoras de software que exprimen los iPhones y iPads, dentro de un sistema operativo muy controlado que asegura eficiencia y buen funcionamiento.

Pero quizá la pista definitiva que tenemos sea iOS 11, la última versión de su sistema operativo para dispositivos móviles que llegó el pasado 19 de septiembre. Con esta nueva versión, la fina línea que separa iOS (el sistema operativo de los móviles y tablets) de macOS (el sistema operativo de sus ordenadores) se difumina aún más, dándonos a entender que en el futuro se contempla la fusión de ambos sistemas en un único entorno. No en vano, el difunto Steve Jobs ya dijo cuando lanzó el iPhone que iOS era macOS (entonces llamado OSX) corriendo en un teléfono.

¿Serán Apple quien se lleve el gato al agua? Yo no daría un sí rotundo, pero si tuviera que apostar mi dinero, lo apostaría por ellos. Tienen los recursos económicos y de desarrollo para ello, pero, desde luego, todo pasa por ofrecer esta posibilidad al mayor número de usuarios posible, por lo que, si usar esta innovación fuerza a adquirir su último terminal, probablemente Apple suponga el “strike tres, bateador eliminado.” De nada sirve crear y/o pulir una tecnología que pueda suponer una revolución en la forma que tenemos de entender nuestros smartphones si luego le pones una barrera económica prohibitiva y elitista (algo muy habitual en Apple) para acceder a ella.

En conclusión, el primero que logre consolidar esta idea en rendimiento y facilite el acceso al mayor número de personas posible, será quien abra definitivamente el camino en el mercado, y el resto irán detrás, igualando, perfeccionando, mejorando y abaratando la tecnología en un viaje hacia un futuro casi de ciencia ficción.

En la senda de la tecnología, como bien dijo Antonio Machado y luego cantaría Serrat, “Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar.”

Gracias por acompañar a Weimei en el nuestro. ¡Nos vemos en el próximo monográfico!

Sergio Ballesteros.