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La pantalla infinita

A la hora de diseñar tecnología, se busca conseguir un producto funcional, lo más fino y ligero posible y, a poder ser, que no necesite apenas cables. Para ello, se intenta por todos los medios reducir al máximo las partes mecánicas de cualquier producto ya que cada mecanismo que incorpore necesita, sin remedio, espacio. Espacio que un chip rentabiliza mucho mejor.

En el caso de los smartphones, el primer paso para reducir espacio es eliminar puertos considerados “obsoletos” que impiden hacer los teléfonos cada vez más delgados, como por ejemplo el Jack de 3.5 mm para auriculares. Un paso controvertido que dio inicialmente Apple pero que, aun siendo muy criticado, ya están siguiendo otros fabricantes. Ahora, con la llegada de la carga inalámbrica, el siguiente puerto en el punto de mira de los teléfonos de alta gama será probablemente el puerto de carga.

Otro de los cambios, el que nos interesa ahora mismo, y que estamos viviendo es la llamada Pantalla Infinita, que elimina los botones frontales, para que el uso del teléfono quede reducido lo máximo posible a la pantalla. Los últimos Samsung Galaxy S7 y S8, el reciente iPhone X o los modelos Mi MIX de Xiaomi, son algunos ejemplos de una tendencia que parece que empieza consolidarse en el mercado.

¿Entonces es la Pantalla Infinita realmente el siguiente paso a seguir? Pues parece que sí.

Si uno se para a analizar el frontal de casi cualquier smartphone Android, aunque técnicamente tenga botones, en realidad sólo son zonas táctiles con cierto relieve para tener una sensación en nuestros dedos que nos permita identificarlos, pero no son propiamente botones con mecanismo de presión. Prácticamente todos estos smartphones además ofrecen una respuesta de vibración para que reconozcas haber pulsado el botón.

Este espacio, a nivel de usabilidad, se pierde por la necesidad de estos botones. ¿Por qué no entonces aprovecharlo para la pantalla y ofrecer esa misma vibración de respuesta al tocarlos, y al mismo tiempo usar esa parte de la pantalla para seguir proporcionando imagen o más información?

Visto así, tiene mucho sentido que esta tendencia se esté consolidando y la estemos viendo aparecer incluso en teléfonos de gamas cada vez más bajas. Uno probablemente no se equivocaría diciendo que la Pantalla Infinita probablemente se acabe convirtiendo en otro estándar en los nuevos teléfonos que estamos por ver.

Entonces, de cara a Weimei, la pregunta sería: “Y vosotros, ¿qué? ¿Para cuándo vuestra Pantalla Infinita?” Pregunta cuya respuesta sería: “Pronto… muy pronto.”